Mientras sus ciudadanos sufren, Venezuela exporta corrupción

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Venezuelan President Nicolas Maduro.

Por G. A., Program Associate, Latin America
Caitlin WatsonProgram Officer, Latin America
Alessandra PinnaProgram Manager, Latin America

Periodistas de investigación han desenmascarado la red de tráfico de drogas, sobornos y lavado de dinero que se extienden a toda América. 

La corrupción ha estado presente en Venezuela durante décadas, antes y durante la presidencia de Hugo Chávez. Sin embargo, bajo el mandato de Nicolás Maduro, quien se ha encargado de eliminar la separación de poderes por completo, tanto la corrupción como la impunidad están floreciendo.

Mientras que los derechos humanos y las condiciones económicas se deterioran diariamente, los funcionarios del gobierno y sus aliados se encargan de malversar el dinero proveniente del petróleo y  confabular con  traficantes de drogas y armas. Estas transacciones ilícitas que pudieran superar los 3.300 millones de dólares implicados en el escándalo de Odebrecht Brasil, han fortalecido la impunidad y por ende agravado la crisis humanitaria. Según el Índice de Percepción de la Corrupción 2016 de Transparencia Internacional, Venezuela se ubica entre las peores del planeta, ubicándose en el lugar 166 de los 176 países evaluados. 

Por consiguiente, la corrupción venezolana ha conseguido un alcance internacional, ésta ha logrado involucrar funcionarios gubernamentales en el exterior y obstaculizado la rendición de cuentas. Esto es especialmente cierto en los países de Centroamérica y el Caribe, donde los gobiernos que se han beneficiado de cuestionables acuerdos petroleros con Venezuela han seguido respaldando al régimen de Maduro y han frustrado los esfuerzos de la Organización de Estados Americanos (OEA) y otros de abordar el colapso de la democracia venezolana.

No obstante el alcance de la corrupción venezolana, la falta de investigación y documentación junto con la autocensura de algunos periodistas, hacen que la información y pruebas de la misma sea casi nula. 

Descubriendo los hechos

Para comenzar a abordar este vacío de información, Freedom House organizó un evento el 27 de septiembre titulado “Corrupción sin Fronteras”, donde invitamos a los reconocidos periodistas de investigación venezolanos Maibort Petit y Casto Ocando quienes compartieron sus descubrimientos sobre  las principales tendencias de corrupción, incluyendo transacciones petroleras sospechosas, lavado de dinero y redes de tráfico de drogas.

Por ejemplo, Ocando afirmó que la corrupción tiene profundas raíces en la compañía petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), ya que mediante un sistema de “intermediarios” creado bajo el gobierno Hugo Chávez, se han facilitado transacciones corruptas de $300 mil millones de dólares dentro y fuera de Venezuela.

Ocando también menciono el caso del empresario venezolano-americano Roberto Rincón y su socio Abraham Shiera, quienes presuntamente implementaron una corrupción de escala internacional. De acuerdo con una investigación federal que se está llevando a cabo en el sur de Texas, Shiera y Rincon sobornaron a funcionarios de PDVSA para obtener contratos lucrativos de energía durante los años 2009 y 2014. En el transcurso de este tiempo, Rincón y Shiera pagaron al menos $ 1.6 millones en sobornos, así como sumas adicionales para viajes recreativos, comidas y entretenimiento de cinco funcionarios de PDVSA, con el fin de asegurar los contratos.

Petit encabezó la cobertura de otro caso conocido como "Los Narco sobrinos", en el que los sobrinos de la esposa de Maduro, Cilia Flores, fueron arrestados por la Administración de Drogas de EE. UU. (DEA) por intentar transportar 800 kilogramos de cocaína a Estados Unidos. A través de su investigación, Petit descubrió que los lazos del gobierno con el narcotráfico son mucho más  profundos que las actividades de los sobrinos. Por ejemplo, una pista en el aeropuerto de Caracas que está reservada para el avión presidencial se usa regularmente para trasladar drogas fuera del país.

Además, los notarios públicos del país han registrado dentro de la ley a decenas de compañías que se usan de fachada para grupos de narcotraficantes al igual que los bancos nacionales han facilitado el lavado de los fondos de estos grupos.

Las redes venezolanas de lavado de dinero se extienden por toda la región. Petit aseguró, que una empresa de investigación privada en Panamá le confirmó que José Luis Merino, un funcionario de alto rango del gobierno salvadoreño que ha estado bajo escrutinio por el Congreso de los EE. UU. por sospechas de lavado de dinero, mantiene vínculos directos con el vicepresidente venezolano Tareck el-Aissami. De igual forma, el Departamento del Tesoro de EE. UU. Impuso sanciones al vicepresidente en febrero, acusándolo de desempeñar un papel importante en el tráfico internacional de narcóticos.

La Punta del Iceberg 

Estos casos representan solo algunos ejemplos de la corrupción que ha agravado las crisis económica y humanitaria en Venezuela y dificultado la posibilidad de una transición democrática. Los fondos públicos que deberían utilizarse para aliviar el sufrimiento de los ciudadanos son enviados a las cuentas bancarias privadas de los intermediarios y funcionarios del gobierno en el exterior, quienes utilizan plataformas sofisticadas y complejas de blanqueo de dinero para asegurar su capital en los Estados Unidos y otros países latinoamericanos.

Freedom House continuará apoyando a periodistas independientes que investigan la corrupción venezolana y publican sus hallazgos. Por tal razón,  Freedom House  junto con varios socios periodistas, compiló un informe donde destaca los vínculos entre los casos de corrupción en Venezuela y el fenómeno regional internacional que esto ha ocasionado. La OEA citó casos del borrador de dicho informe en una declaración del 25 de septiembre denunciando la dictadura de Maduro. Garantizar el acceso generalizado a información creíble es esencial para que la comunidad internacional sea eficaz en la lucha contra el uso indebido endémico de fondos públicos y la impunidad desenfrenada en Venezuela y más allá.

Analyses and recommendations offered by the authors do not necessarily reflect those of Freedom House.

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