Nueva Ley Anti-Terrorismo de Nicaragua Está Dirigida Hacia los Manifestantes | Freedom House

Nueva Ley Anti-Terrorismo de Nicaragua Está Dirigida Hacia los Manifestantes

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Michael Borger, Investigador, América Latina y el Caribe

Nicaragua arrests

La policía nicaragüense presenta "terroristas" capturados.


El régimen ha usado violencia letal  contra el pueblo nicaragüense, pero son los manifestantes  quienes son castigados como terroristas.

El 16 de julio, el parlamento nicaragüense con una mayoría sandinista aprobó la nueva ley que supuestamente tiene como fin combatir el lavado de dinero, obstruir el financiamiento del terrorismo y prevenir el uso de fondos para obtener armas de destrucción masiva. La administración del presidente Daniel Ortega propuso dicha ley a principios de abril, antes del comienzo de las manifestaciones contra el gobierno que siguieron aquel mes.

Desde su promulgación, la ley ha atraído numerosas críticas de instituciones internacionales, organizaciones de derechos humanos, medios de comunicación y miembros de la sociedad civil. Las críticas se concentran en los artículos 394 y 395, que definen a un terrorista como cualquier persona que causa muerte o graves lesiones corporales  contra civiles en situaciones de conflicto armado. También, un terrorista puede ser una persona que destruye propiedad pública o privada con el objetivo de intimidar a la población, alterar el orden constitucional u obligar al gobierno o una organización internacional a realizar ciertas acciones. Penas de esta ley incluyen 15 años hasta 20 años en la cárcel y aquellos que apoyen  los denominados terroristas por medios fondos monetarios, de manera directa o indirecta, pueden enfrentar sufrir penas equivalentes.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos notó que el lenguaje vago de la legislación, aprobada durante las manifestaciones, puede ser explotado señalar a los manifestantes como  terroristas cuando simplemente están ejercitando sus derechos políticos. Considerando lo extremo de las medidas autorizadas por el gobierno para suprimir las manifestaciones,  fue inconcebible que la administración de Ortega usaría la designación de terrorismo de esta manera.

La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos documentó  una lista de violaciones graves desde el inicio de las manifestaciones. Entre las violaciones documentadas, se pueden encontrar  el uso de fuerza innecesaria y excesiva por la policía y grupos paramilitares, así como la tortura y otros tipos de trato cruel, inhumano y degradante. Muchas personas han sido detenidas arbitrariamente, con más de 100 personas desaparecidas y más de 400 muertes confirmadas. La definición extendida de terrorismo les permite a las autoridades disfrazar estos abusos como medidas antiterroristas.

De hecho, la nueva ley ha sido invocada contra manifestantes, incluyendo estudiantes universitarios, campesinos y otros que han salido para las calles. Durante un asalto contra la Iglesia de la Divina Misericordia  a mediados de julio, la nueva ley antiterrorista fue usada para detener a varios estudiantes, algunos de los cuales han desaparecido desde entonces. Medios de Comunicación han reportado  cientos de casos nuevos de detención arbitraria que fueron resultado de imputaciones basadas en terrorismo. Mientras tanto, fuerzas paramilitares progubernamentales corren poco riesgo de ser calificadas como terroristas, a pesar de matar a los manifestantes, provocar incendios, secuestros y torturar a los ciudadanos.

La represión ha llevado a un aumento de solicitantes de asilo en los países vecinos, especialmente en Costa Rica. Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, se han recibido aproximadamente 8.000 solicitudes de asilo desde abril y más de 15.000 están pendientes. Miles de otros nicaragüenses han cruzado la frontera de forma irregular sin presentar la documentación necesaria. La Canciller de Costa Rica, Epsy Campbell, dijo que el flujo de personas demuestra que las condiciones en Nicaragua han empeorado y exhortó  al mundo a prestar atención a la crisis.

En varias ocasiones en los últimos meses, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, organizaciones de la sociedad civil y otros organismos han subrayado como la  terrible y creativa  violencia ejercida contra los manifestantes en Nicaragua ha incrementado. La nueva ley antiterrorista es un ejemplo de la versatilidad del régimen de Ortega y como este agrega otra arma a su arsenal.

Analyses and recommendations offered by the authors do not necessarily reflect those of Freedom House.

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